domingo, 6 de marzo de 2011

Jovan Divjak (I)

Jovan Divjak en su despacho de la Obrazovanje Gradi BiH.
(Foto © Albert Lázaro-Tinaut, 2008)

El viernes 4 de marzo, el transeúnte recibió un escueto correo electrónico en francés de su amiga bosnia Džana: “Buenos días, Albert, espero que estés bien. Sólo quería informarte de que el general Divjak fue detenido ayer en Viena por la Interpol, a instancias de Serbia. Todavía no se sabe por qué… Hasta pronto”. Para los bosnios, Jovan Divjak es todavía “el general”, pese a que abandonó voluntariamente el ejército del país, que había colaborado a formar en 1992 [1], tras unas desavenencias políticas con el presidente del país, Alija Izetbegović.

El azar quiso que el transeúnte conociera a Jovan Divjak el 30 de octubre de 2008 durante un vuelo entre Liubliana y Sarajevo, en un avión esloveno tan pequeño que ni siquiera se podía llevar en él el equipaje de mano: había que dejarlo en un carrito junto a la escalerilla para que viajara en bodega. Al pie de aquella misma escalerilla había un expositor con distintos diarios, y el transeúnte se hizo con un ejemplar de Le Monde, el único periódico no eslavo de los que se ofrecían.


Junto a él se sentó un hombre corpulento y de aspecto recio, que había estado hablando animadamente, en serbocroata, con un pequeño grupo de pasajeros hasta que el comandante asomó la cabeza y pidió que todo el mundo se sentara y se abrochara los cinturones. El transeúnte, junto a la ventanilla, se puso a leer el diario y, mediado el vuelo, su compañero de asiento se le dirigió en francés:

–¿Es usted periodista? –le inquirió de sopetón.

–No, no soy periodista.


–Y, si no soy indiscreto, ¿qué le lleva a Sarajevo?


Así iniciaron una conversación que duraría todo el resto del viaje, el cual se prolongó volando en círculo, entre espesos nubarrones negros, hasta que el comandante recibió autorización para aterrizar; en ningún momento habló de sí mismo. Eran poco más de las 16 horas, pero la noche ya había empezado a caer sobre la capital bosnia, pues el país, situado mucho más a levante, comparte huso horario con España.


–Le espera alguien en el aeropuerto.


–No. Tengo algún contacto en Sarajevo, he de telefonear a algunas personas con las que he quedado, pero no me espera nadie.


El hombre le dio al transeúnte una tarjeta, le pidió que le llamara por teléfono al día siguiente y le dijo que al bajar del avión lo siguiera.
Cuando llegaron, caminando bajo una ligera llovizna, a la terminal, y mientras el resto de pasajeros se disponía a guardar cola ante la cabina de control de la policía, el hombre hizo un gesto enérgico para que el transeúnte, un poco desorientado en aquel momento, fuera tras él y otros dos hombres, y se dirigió a la puerta de autoridades, donde fue saludado con respeto y un amago de reverencia por el policía que la guardaba. Dijo algo, el policía tomó el pasaporte del transeúnte y, sin ni siquiera identificarlo, estampó el sello de entrada en una de las páginas.

La tarjeta que su compañero de asiento
le dio al transeúnte.


El hombre que lo invitaba a seguirlo caminaba a buen paso. Se detuvieron ante la cinta por donde deberían salir los equipajes y dijo que iba un momento al baño. Las maletas y los bultos no tardaron en aparecer: ya con el equipaje en la mano, él apresuró todavía más el paso hasta encontrarse, a la salida de la terminal, con un joven bosnio. Se dieron la mano mientras se sonreían mutuamente e intercambiaban unas palabras; el muchacho recibió unas breves órdenes, tomó el equipaje de ambos y lo llevó, bajo una lluvia algo más intensa, hasta un todoterreno aparcado a poca distancia, y entonces el hombre le dijo al transeúnte, después de preguntarle dónde se alojaría:

–Lo acompañaremos al centro, que está bastante lejos, y allí podrá tomar un taxi hasta su hotel.

Ya había anochecido por completo. Por el camino, aquel hombre le fue mostrando al transeúnte extranjero diversos edificios al tiempo que mencionaba algunos hechos bélicos que habían tenido lugar en puntos muy concretos del itinerario durante la guerra de Bosnia (1992-1995). También le iba indicando el paso de una a otra de las cuatro municipalidades (gradske općine) –divididas, a su vez, en comunidades locales (mjesne zajednice)– que conforman la ciudad, de oeste a este: Novi Grad (la ciudad yugoslava, levantada durante el régimen de Tito), Novo Sarajevo (edificada después de la primera guerra mundial), Centar (la ciudad austrohúngara) y, al final, Stari Grad, la ciudad vieja o histórica de reminiscencias otomanas.

Un vehículo blindado de las
Naciones Unidas en la Sniper Alley

durante el sitio de Sarajevo.


El vehículo recorrió casi de extremo a extremo el larguísimo bulevar Meše Selimovića, que durante el sitio de la ciudad fue denominado Snajperska aleja (‘avenida de los Francotiradores’, quizá más conocido por su denominación inglesa: Sniper Alley [2]), que cruza longitudinalmente la conurbación de Sarajevo a lo largo de unos diez kilómetros.


El bulevar Meše Selimovića en noviembre de 2008.
(Foto © Albert Lázaro-Tinaut)

Al llegar a Sibilj, la bella plaza triangular en el centro neurálgico del popular barrio de la Baščaršija, donde bulle la vida del casco antiguo de Sarajevo, el automóvil se detuvo, el joven conductor sacó el equipaje del transeúnte y el hombre que tan bien lo estaba atendiendo fue a hablar con los taxistas que aguardaban en una parada muy próxima. Le hizo un gesto al transeúnte para que se acercara:

–Este hombre lo llevará hasta su alojamiento –dijo.

–Pero... ni siquiera he tenido tiempo de cambiar moneda... –replicó, preocupado, el transeünte.

–¿Tiene un billete de 5 euros?

Por fortuna sí, el transeúnte tenía uno.


–Pues ese billete hará más que feliz al taxista
añadió esbozando una sonrisa.

Se despidieron, y el hombre le recordó al transeúnte que debía llamarlo por teléfono al día siguiente por la mañana.


El transeúnte se alojaba en la agradable casa de huéspedes Kandilj, no muy distante del lugar donde había tomado el taxi. De haber conocido la ciudad, hubiera podido llegar a pie en pocos minutos. Allí lo recibió una mujer joven con una amplia y abierta sonrisa, la primera prueba de la hospitalidad balcánica, y lo acompañó hasta la habitación que le había reservado, una estancia limpia y amplia, con tres camas individuales, una mesita baja donde había un teléfono, papel y un bolígrafo, un pulcro cuarto de baño que, sin duda, había sido reformado recientemente, y un generoso ventanal desde la que podía ver el patio por el que se accedía a la casa. Era el lugar acogedor en el cual el transeúnte pensaba pasar cuatro noches, que acabaron convirtiéndose en ocho. Un lugar tranquilo donde el silencio era dueño y señor hasta que el muecín de la vecina mezquita llamaba a oración, a través de los altavoces del almenar, las cinco veces al día que el ritual musulmán establece.

La mezquita de la Bistrik ulica,
a pocos metros de la casa
de huéspedes Kandilj.

(Foto © Albert Lázaro-Tinaut, 2008)

Después de instalarse y refrescarse un poco, el transeúnte bajó al sótano del pequeño edificio, donde estaba la sala para los desayunos, con un rincón amueblado con un par de sofás y el suelo cubierto de alfombras, ante un televisor. Al pie de la escalera que conducía al lugar un ordenador estaba las 24 horas del día al servicio de los huéspedes. Todo sencillo, sin nada que aparentase lujos, salvo unos viejos samovares y algunos objetos de decoración colgados con buen gusto de las paredes y los mantelitos rojos bordados que cubrían las mesas, muy bajas, con sus correspondientes taburetes, más bajos todavía y poco adecuados a la longitud de las piernas del transeúnte, poco acostumbrado a los usos y costumbres orientales.


Sentado ante el ordenador, el transeúnte se conectó a Google y tecleó el nombre escrito en la tarjeta, que no le era del todo desconocido: Jovan Divjak. Wikipedia –con versiones en español e incluso en catalán– despejó sus dudas:


Jovan Divjak (Belgrado, 11 de marzo de 1937) es un antiguo militar bosnio de origen serbio, jefe de diferentes sectores bosnios de la Defensa Territorial (TO) del Ejército Popular Yugoslavo, que abandonó para formar parte del estado mayor del Ejército de la República de Bosnia y Herzegovina (ARBiH) durante la guerra de Bosnia y que llegó al grado de general. Participó activamente en la defensa de Sarajevo durante el asedio de la ciudad, y por eso se le ha conocido como el "serbio que defendió Sarajevo", así como el serbio con una mayor graduación militar en el ejército bosnio, aunque él mismo se ha definido como bosnio en repetidas ocasiones. Desde la finalización de la guerra ha escrito varios libros, y actualmente es director de la organización Obrazovanje Gradi BIH (La Educación construye Bosnia y Herzegovina, OGBH), creada en 1994.

Jovan Divjak durante la guerra, con
su uniforme de campaña de general
de la Armija de Bosnia y Herzegovina.


De esa organización era, precisamente, la tarjeta que le había entregado. Sobre las charlas que mantuvo con el ex general Divjak durante su estancia en Sarajevo y sobre su personalidad escribirá el transeúnte en futuras entregas. Hablará de un hombre cordial, amistoso, buen conversador, que aquel día llegaba también de Barcelona –donde había participado en unas actividades organizadas por la Universitat Oberta de Catalunya– y había viajado en el mismo vuelo de la compañía eslovena Adria Airways que llevó a ambos de la capital catalana al aeropuerto liublianés de Brnik, donde habían hecho escala. El transeúnte sólo apuntará ahora que en una de aquellas conversaciones, Jovan Divjak le dijo que figuraba en una inmensa lista de supuestos criminales de guerra, pese a que desmentía categóricamente su participación en los hechos que se le imputaban, y que esa espada de Damocles pendía, pues, sobre su cabeza, aunque parecía restar importancia a ello.

Su detención en el aeropuerto de Viena, el pasado 3 de marzo, cuando se disponía a volar a la ciudad italiana de Bolonia, donde había de dar una conferencia, no ha sido la primera de uno de los “sospechosos” que forman parte de aquella lista: en marzo de 2010 ya fue detenido en el aeropuerto londinense de Heathrow otro de ellos, Ejup Ganić –que fue miembro de la presidencia colegiada de Bosnia y Herzegovina–, pero en julio del mismo año la justicia británica desestimó su extradición a Serbia y lo puso en libertad.


Jovan Divjak, por el importante papel que desempeñó en la defensa de Sarajevo durante el largo sitio al que sometió la ciudad el Ejército Popular Yugoslavo (compuesto principalmente por serbios y unos pocos montenegrinos) y las fuerzas de la autoproclamada República Srpska de Bosnia, un asedio que se inició el 5 de abril de 1992 (el día en que Bosnia y Herzegovina proclamó su independencia) y acabó el 29 de febrero de 1996, es considerado por los bosniacos [3] un héroe nacional: las calles de Sarajevo se han llenado ahora de manifestantes que reivindican su inocencia y reclaman su liberación ante la Embajada de Austria.


Jovan Divjak y su esposa en la terraza de su casa, al norte
de la
Stari Grad (al fondo se ve el edificio, ahora en reconstrucción,
de la antigua Biblioteca Nacional).


[1] El Ejército de la República de Bosnia-Herzegovina (Armija Republike Bosne i Hercegovine,
ARBiH) fue la primera fuerza armada del país, independizado de Yugoslavia el 5 de abril de 1992. Lo crearon oficialmente, diez días después de la independencia, el bosniaco Sefer Halilović –su primer comandante, que al cabo de pocos meses cedería el mando al también bosniaco Rasim Delić–, el entonces serbobosnio Jovan Divjak y el bosniocroata Stjepan Šiber. Después de la guerra, tras la firma de los Acuerdos de Dayton (noviembre de 1995) se formarían, con la inclusión del Ejército de la República Srpska, las Fuerzas Armadas de Bosnia y Herzegovina (Oružane snage BiH).
[2] Durante la guerra de Bosnia (1992-1995) los snipers (francotiradores serbios) tomaron esta avenida, se apostaron en lo alto de algunos edificios, en las colinas próximas o parapetados detrás de tranvías o autobuses, y disparaban indiscriminadamente contra cualquier civil o militar que se les pusiera a tiro. Fue uno de los episodios más terribles de aquel conflicto, ya que dificultó enormemente el abastecimiento de la ciudad que, en absoluto secreto, se hacía a través de un túnel excavado en las proximidades del aeropuerto, túnel por el que también eran evacuados los heridos más graves. Según los datos recopilados en 1995, esos francotiradores mataron a sangre fría a 225 personas (incluidos 60 niños) e hirieron a otras 1030. Para poder recorrer la avenida, los ciudadanos habían de usar como escudos los blindados de las Naciones Unidas, cuando pasaban por allí, o bien circulaban de noche a toda velocidad con sus vehículos sin encender los faros. Los bosnios le explicaban al transeúnte que se habían acostumbrado a correr zigzagueando en las proximidades de aquella zona para ser blancos más difíciles de alcanzar por los rifles y otras armas automáticas o semiautomáticas que utilizaban los snipers. El transeúnte aconseja la lectura (en portugués) de un testimonio en el blog Escrita em dia, a través del enlace http://blogda-se.blogspot.com/2006/02/sarajevo-1994-sniper-avenue_08.html y del libro-cómic El sueño del monstruo, de Enki Bilal (Norma Editorial, Barcelona, 1998).
[3] Conviene distinguir en Bosnia y Herzegovina entre bosniacos (bošnjaci), antiguamente denominados “musulmanes”; serbiobosnios y bosniocroatas, los tres pueblos más importantes que componen el Estado. A éstos hay que añadir varias minorías étinicas.

Haced clic sobre las imágenes para ampliarlas.


29 comentarios:

Dzana dijo...

Bonjour Albert,

Merci pour cet article. Jovan Divjak a prouvé, tout au long de sa vie, ses grandes qualités d'être humain : aussi bien pendant la guerre (puisqu'il a choisi le camp des agressés alors qu'il était Serbe) qu'après la guerre, en s'occupant d'associations d'orphelins.
Cette arrestation est stupide, espérons qu'il sera bien traité et vite relâché !
Merci d'avoir consacré cet article à ce grand homme de la Bosnie-Herzégovine.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Merci à toi, Dzana, de m'avoir averti de son arrestation avant de lire la nouvelle dans la presse.
Tu as raison, moi aussi je crois qu'il a été un homme honête et non seulement a pris parti par les agressés, mais a crée cette association pour TOUS les orphélins de la guerre, sans regarder leur nationalité.

MJ FALCÃO dijo...

Muito interessante! Tantas coisas que eu não sabia...
Abraço
o falcão

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

MJ FALCÃO: Me satisface saber que te ha interesado este texto. Espero que te interese también su continuación cuando la publique.
Un abrazo también para ti.

Phivos Nicolaides dijo...

Muito interessante! Salutos amigo!

Anónimo dijo...

Albert, que entrada tan amena! Me ha encantado tu forma de relatar como conocíste a general, nos lo haces cercano mostrándonos rasgos de carácter a través de pequeños gestos. Siento la detención de un de héroe de guerra lleno de la humanidad que tan habilmente nos has enseñado.
Un cordial saludo,
Anne

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Muchas gracias, Phivos, φίλο μου!

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Anne: por su biografía (narrada en su libro "Sarajevo mon amour", que me regaló y me dedicó) difícilmente se puede pensar en una persona desalmada. Serbia está jugando muy peligrosamente para "lavarse la cara": quiere juzgar a un "enemigo" (bosnio o albanés) por cada serbio condenado, y ha ido a buscar a la persona menos indicada, pues en Bosnia es un auténtico héroe nacional (lo pude comprobar cuando iba con él por la calle y todo el mundo lo saludaba con gran respeto), aunque bien es cierto que cultiva un poco en exceso el culto a su propia personalidad... ¡Nadie es perfecto!
Pero gracias a él y a sus tácticas Sarajevo no cayó en manos del ejército "popular" yugoslavo, y eso la gente lo agradece infinitamente, pese a haber sufrido los rigores de un largo y trágico asedio de más de tres años.
Escribiré más capitulos de esa historia, pues creo que merece ser conocida.
Gracias, como siempre, por la atención que dispensas a mis textos y un abrazo amistoso.

el viajero impresionista dijo...

Hola Albert. Que historia tan interesante. Me lleva a reflexionar sobre toda la sangre vertida en Europa en nombre de las diferencias culturales, de como se exportó su inestabilidad al resto del mundo y de como al final fuimos capaces de unirnos, dejando atrás siglos de confrontación ¡Saludos!

Javier dijo...

Buenas Albert

Te harían falta muchas entradas para empezar a desgranar los Balcanes, que tienen mucho de polvorín. Espero que cuando pase el tiempo, muchas de las atrocidades de los Balcanes se instalen en la memoria colectiva. Estoy pensando, por ejemplo, en Srebrenica.
Hace algún tiempo leí El laberinto de los Balcanes de Janez Drnovsek, no sé si tú conoces alguna obra que me puedas recomendar en este tema.
Finalmente, quiero animarte a ti y a todos los que por aquí pasan, a daros una vuelta por la nueva revista digital Calle Ficción (http://www.calle-ficcion.debatepress.com/) donde colaboro en este número.

Un abrazo
Javier
www.javierfarto.wordpress.com

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Viajero impresionista: Creo que sólo en apariencia fuimos capaces de unirnos, porque la realidad demuestra que en nuestra querida Europa hay muchas fisuras que costará cerrar. No hace tantos años que las tierras balcánicas se tiñeron de sangre, cuando nadie esperaba que volvieran a estallar conflictos de esa envergadura en el corazón de nuestro viejo continente.
Gracias por tu aportación y por tu opinión sobre este artículo, y un saludo cordial.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Javier: La bibliografía sobre la historia reciente de los Balcanes es tan amplia y diversa que me sería difícil recomentarte algo. Si escribes "Balcanes bibliografía" o "Balcanes libros" en Google, verás que te saldrán obras a porrillo. No todas, sin embargo, son fiables, y algunas muy parciales (política e ideológicamente hablando).
Como digo en respuesta al comentario anterior, parecía imposible que, después de la segunda guerra mundial, en Europa pudiera producirse una tragedia como las guerras de la antigua Yugoslavia. Sin embargo, cuando uno va allí (en mi caso, Bosnia) y habla con la gente, ve las ruinas de miles de edificios y revive lo que en parte había visto por la televisión durante el conflicto, no puede evitar ser pesimista en cuanto a la capacidad de los seres humanos de mantenerse en paz.
Sin duda continueré escribiendo sobre los Balcanes a partir de mi propia experiencia, con detalles que seguramente no se han divulgado nunca por aquí, aunque será difícil evitar el terror. No sé si leíste mi entrada titulada "Las cicatrices de la guerra de Bosnia" (http://transeuntenorte.blogspot.com/2010/04/las-cicatrices-de-la-guerra-de-bosnia.html), un testimonio tremendo de los muchos crímenes que allí se cometieron.
Agradezco una vez más tu aportación y, por supuesto, le echaré un vistazo a la revista que propones.
Un abrazo.

Liliana Lucki dijo...

Que maravilla es encontrar un espacio de aprendizaje

constante.

Los cambios políticos,fronterizos y de nombres...!!!!!

Eres un profesor que nos lleva de la mano.

Gracias por los datos.

Tesaluda, Liliana.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Exageras en la consideración de mi persona, Liliana. Todos somos aprendices, y yo, además, soy una persona muy curiosa a la que le gusta investigar y sacar partido de sus viajes, porque tengo la suerte de poder viajar a menudo. Y el mundo es la mejor universidad: cada viaje es una serie de clases magistrales que uno ha de aprovechar.

Saludos también para ti.

Mathias, Ex Rey Viudo de España dijo...

Que suerte la suya, Albert, de conocer a personaje tan interesante, espero que lo liberen pronto, por lo que extrajo de la wiki el hombre es un héroe.

Un abrazo

Antonio Arroyo Silva dijo...

Muy interesante tu historia, Albert.
Saludos.
antonio Arroyo.

Carmela dijo...

Seguiré con atención los próximos artículos.
Me interesa ver las evolución de los acontecimientos .
En el 94 y 95 estaba en España y veía a refugiados bosnios.Buscaban asilo.Ignoraba en aquel momento la magnitud de los hechos acaecidos.
Percibía que la gente ( incluída mi familia)evidenciaba cierta inquietud ante ellos.Me asombraba tal desconfianza pero carecía de elementos basados en la información real para evaluar situaciones.Desconocía pormenores y además , no estaba capacitada ni era suficientemente analítica en aquella época para comprender lo que estaba ocurriendo.
Sólo después internalicé los hechos en relación con el conflicto bélico.Leí la cantidad de crímenes cometidos que un determinado momento fueron silenciados.
Tú también publiscaste el tema anteriormente.
Impresionante la reseña de tu encuentro en pleno vuelo.
Seguiré el desarrollo en próximas publicaciones.
Procuraré entender en detalle.
Un abrazo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Mathias: Hablar de héroes cuando se habla de guerras es muy arriesgado. Lo que puedo decir es que me pareció un hombre honesto. Parece que no lo van a extraditar a Serbia, por lo que muy probablemente volverá a estar en libertad muy pronto (o así lo espero).
Gracias por el comentario y un saludo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Carmela: yo seguía muy atentamente, y con preocupación y disgusto, aquella tremenda guerra, y tengo grabadas en mi mente imágenes terribles. Cuando pisaba los lugares donde habían muerto tantas personas sentía una impresión difícil de describir; probablemente me refiera también a eso, aunque tendré que ilustrarlo, quizá, con imágenes muy duras.
Aún no han regresado todos los refugiados que huyeron entonces de la guerra, todavía quedan muchas familias en campos de acogida: el país es muy pobre y sus gobernantes muy corruptos, y eso dificulta enormemente las cosas.
Espero que mis próximos "episodios" estén a la altura de tus expectativas.
De momento te agradezco que hayas participado activamente en el debate con tus recuerdos de infancia: no es fácil asimilar tanto horror.
Un abrazo también para ti.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Antonio: Perdona que haya "saltado" involuntariamente tu comentario. También a ti te agradezco las palabras que me has dejado y la fidelidad con que sigues esta bitácora.
Un abrazo, con una hora más que en tus islas...

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Puedo confirmar que el ex general Divjak ha sido puesto en libertad tras abonar una fianza de medio millón de euros, aunque deberá permanecer en territorio austriaco hasta que los jueces determinen sobre la reclamación presentada por Serbia para que sea extraditado, por lo cual le ha sido retirado el pasaporte.
Me parece un buen primer paso esperanzador hacia su total puesta en libertad para que pueda regresar a Sarajevo.

covnitkepr1 dijo...

I’ve been following and enjoying your blog for a while now and would like to invite you to visit and perhaps follow me back. Sorry I took so long for the invitation.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Thank you, covnitkepr1, for your visit to my blog and your comment.
I will be accept your invitations to visit your blog.
Regards.

Común dijo...

Hola!!!

Transéunte, que interesantes son tus viajes, a mi me da por viajar pero nunca me he encontrado con nadie importante o tal vez no me he dado cuenta, solo somos personas Comunes hablando unas con otras, jijiji

Buen fin de semana y un abrazo de oso.

Común dijo...

PD: estas en mis, "Viajeros actualizados"

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Común, todos somos personas interesante y, a la vez, comunes. A veces, sin embargo, uno encuentra a alguien que le puede aportar un extra al viaje... y vale la pena aprovecharlo.
Abrazos también para ti.

María Eugenia Mendoza dijo...

Hola Albert:
Llego con mucho retraso a esta crónica de un encuentro por demás interesante con un protagonista de uno de los muchos episodios que han marcado la historia actual del planeta. Por lo pronto ya me he enterado del primer paso hacia la liberación, mediante una cuantiosa fianza, ojalá la justicia sea y la detención del general no haya sido un teatro para distraer al pueblo de actos de corrupción.
Seguiré atenta esta historia, por lo pronto te mando un fuerte abrazo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Nunca se llega tarde a estos lugares, mi querida amiga: no estamos ante una cita para tomar un café juntos...
Es cierto que Jovan Divjak goza ahora de cierta libertad, después de que se pagara una fianza importante (el dinero fue aportado, en gran parte, por el cantón de Sarajevo). Estoy convencido de que los jueces austriacos le permitirán volver pronto a su casa: conozco bastante bien los hechos que se le imputan y las circunstancias en que se produjeron esos hechos.
No me parece que su detención, tras la denuncia de Serbia, tenga que ver con la corrupción (que, en efecto, es el gran problema de los Balcanes). Creo más bien que los serbios quieren "lavarse la cara" para no continuar siendo "los malos de la película" (¡ésa es su gran obsesión!), pues la mayoría de los imputados por crímenes de guerra son serbios, es decir, los agresores que acabaron perdiendo la guerra e incluso parte de su territorio con la independización de Kosovo. No es el mejor camino para sus aspiraciones de integrarse en la Unión Europea: mejor sería que reconocieran pública y abiertamente sus culpas (o, más bien, las de los ultranacionalistas que, con los croatas, iniciaron la descomposición de Yugoslavia); pero me temo que sean precisamente esos elementos ultranacionalistas quienes impidan hacerlo.
Gracias por tu fidelidad y por tu contribución al debate.
Un fuerte abrazo.

maria dijo...

buenos