viernes, 12 de agosto de 2011

La voz a otros debida: Algunas impresiones de Henry James desde Venecia (1869)

El puente veneciano de Rialto en la década de 1860 (fotografía anónima).
(© Sammlung Herzog, Basel)

El escritor estadounidense Henry James (Nueva York, 15 de abril de 1843 – Londres, 28 de febrero de 1916) pasó largas temporadas en Europa, gracias a la situación económicamente privilegiada de su familia, y un año antes de su muerte, establecido en Londres, adquirió la nacionalidad británica.

Retrato de juventud
de Henry James.


James fue también un apasionado viajero y un enamorado de Italia, sobre todo de la Toscana y de Venecia. Dejó constancia de ello en su libro Italian Hours (1909) [1] y en su abundante correspondencia, la cual se empezó a publicar a partir de 1920. Se conservan más de 10.400 cartas suyas, depositadas en distintas bibliotecas, que pese a no estar destinadas a la publicación (había pedido a su albacea, su sobrino Harry, que a su muerte fueran quemadas, deseo expresado incluso en su obra The Aspern Papers [2], que no se cumplió) se han ido sacando a la luz.

Henry James se distinguió precisamente por su elegante y a la vez directo estilo epistolar. El texto reproducido a continuación procede de la edición cuidada por Leon Edel de su correspondecia (¡siempre llena de incisos!), traducida y publicada parcialmente en el libro Cartas desde Venecia por Miguel Ángel Martínez-Cabeza. [3]



Venecia es magníficamente bella y en gran medida, según mi percepción, es la Venecia del romance y la fantasía. Recuerdo que Taine habla en alguna parte de “Venecia y Oxford, las dos ciudades más pintorescas de Europa”. Personalmente prefiero Oxford: me transmitió cosas más profundas y valiosas que nada de lo que he aprendido aquí [4]. Es como si hubiese nacido en Boston: aunque mi vida dependiera de ello, no podría rendirme plenamente al Genio de Italia, o al Espíritu del Sur –o lo que sea que uno pueda llamar a la maldita cosa–; pero sin embargo lo siento en todos mis latidos. Si pudiera hablar en vez de escribir te contaría mil cosas de mis últimos días en Suiza, en especial mi descenso de los Alpes –aquel extraordinario día de verano en la montaña del Simplón donde contemplé la inmensidad y olí Italia desde la distancia–. Este tono italiano de las cosas que percibí entonces se ha depositado en mi alma y va adquiriendo un peso creciente, pero yace como una masa fría y ajena –nunca absorbida ni hecha propia–. El significado de esta imagen soberbia es que creo que nunca veré a Italia –a Venecia, por ejemplo– sino desde fuera; mientras que en Oxford y en Inglaterra en general me pareció que respiraba el aire de casa. Ruskin recomienda al viajero [5] que vaya a menudo y sin prisa a cierta sala gloriosa del Palacio Ducal donde Paolo Veronés se recrea en los techos y Tintoretto ruge en las paredes porque “en ninguna otra parte se adentrará tan profundamente en el corazón de Venecia”. Pero siento que si pudiera quedarme sentado ahí para siempre (tal como hice esta mañana durante un buen rato) sólo seguiría sintiendo más y más mi inexorable americanidad. Como yanqui quejica y picajoso, sin embargo, disfruto profundamente de las cosas. […] Lo primero que llama la atención, cuando uno se pone a recapitular después de haber estado en el Palacio Ducal y la Academia, es que con diferencia no se ha estado tanto viendo pinturas como pintores. […]

La batalla de Argenta, pintada por Jacopo Robusti (conocido
como Tintoretto) entre 1579 y 1582 en el techo de la Sala del Maggior
Consiglio del Palacio Ducal de Venecia.


Más tarde fui en góndola hasta el Lido para contemplar por última vez el Adriático. Era una tarde gloriosa y estuve paseando junto al mar casi dos horas oyendo su murmullo. Me sorprendió más que nunca el parecido de Venecia –sobre todo esa parte– con Newport. La misma atmósfera, la misma luminosidad. Estar aquí viendo el Adriático con la cadena de islas bajas en el horizonte fue igual que mirar el mar desde una de las playas de Newport con Narragansett en la distancia. He visto el Atlántico tan azul y tranquilo, ¡tan musical, casi! Si las palabras no fueran tan estúpidas y desvaídas, fratello mio, y las oraciones tan interminables y la caligrafía tan difícil, me gustaría obsequiarte con otra docena de páginas sobre este paraíso acuoso. Lee la Italia de Teófilo Gautier: trata sobre todo de Venecia. Tengo curiosidad por saber cómo permanecerá esta quincena encantada en mi memoria dentro de quince años –pues aunque me he acostumbrado absurdamente a todo, no obstante se mantiene una corriente subterránea palpable de profundo deleite–. Las góndolas te miman haciendo difícil volver a la vida ordinaria. Para empezar, en ellas alcanza la perfección el placer indolente. El asiento es tan suave y mullido y adormecedor, y el movimiento tan dulcemente elástico y continuo, que aun cuando te llevan a lo largo de millas de pesada oscuridad te parece la diversión más deliciosa. Además, cuando te elevan en el aire sonrosado por estas veredas líquidas bajo los balcones de palacios tan encantadores en diseño y gusto como lastimosos en su abandono y decadencia, puedes imaginarte que es mejor que caminar por Broodway.


(Fragmentos de la carta dirigida por Henry James a su hermano Bill, escrita entre los días 25 y 26 de septiembre de 1869 desde el Hotel Barberi de Venecia.)

[1] Parte de esta obra fue publicada en español en 2008 por Abada Editores de Madrid con el título Horas venecianas (edición y traducción de Miguel Ángel Martínez-Cabeza).

[2] The Aspern Papers se publicó en 1888. Se puede encontrar en versión española: Los papeles de Aspern, traducción de Catalina Martínez Muñoz. Alba Editorial, Barcelona, 2009.
[3] Henry James: Cartas desde Venecia. Edición y traducción de Miguel Ángel Martínez-Cabeza. Abada Editores, Madrid, 2011. Leon Edel publicó las Henry James Letters en cuatro volúmenes (The Belknap Press of Harvard University Press, 1974-1984).

[4] “Más adelante HJ cambiaría de opinión en favor de Venecia”, dice el traductor y editor de esta edición española en nota al pie.

[5] En su primera obra, Modern Painters (1843), traducida parcialmente al español por Carmen de Burgos con el título Los pintores modernos. El paisaje. Editorial Prometeo, Valencia, 1913.

28 comentarios:

Antonio Arroyo Silva dijo...

Albert, una carta llena de poesía. Me encanta Henry James y su forma tan sensible de describir y llenarnos la lectura de olores y sabores.
Gracias, amigo, por compartir.
Un abrazo cordial.
Antonio Arroyo.

MJ FALCÃO dijo...

Tão interessante! Gosto muito de James e li com toda a atenção, não conhecia muitas coisas.
Abraço

Anónimo dijo...

Hola Albert. Que curiosa esa analogía con Newport. A pesar de decir que prefiere Oxford, Venecia no sale malparada en cuanto a sensaciones, todo lo contrario. Saludos

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Antonio, me alegro de que compartamos gustos literarios. H. James, además, es un maestro de la literatura epistolar, y por suerte no quemaron sus cartas, como él pidió: de ellas se pueden extraer fragmentos extraordinarios.
Gracias por el comentario y un abrazo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

MJ FALCÃO: La obra de H. James es extensa y a veces fascinante. Sus miles de cartas muestran sus intereses personales y sus debilidades, y también su amor por Italia e Inglaterra.
Muchas gracias por el comentario que me has dejado y un abrazo también para ti.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

No sé si nos conocemos, Anónimo. En cualquier caso, te agradezco que hayas visitado este rincón y el comentario: en efecto, las comparaciones que hace H. James entre Italia e Inglaterra son muy interesantes, y también lo son sus reflexiones sobre el arte.
Saludos.

Juan Antonio Torron Castro dijo...

Albert, una vez más te agradezco estos escritos tan ilustrativos y amenos, me trasladado al sitio por lo conciso y claro de lo descrito, muy interesante, gracias.

Saludos.

Liliana Lucki dijo...

Una manera de conocer desde el punto de vista de un tercero.

Como las cartas a Theo.

Me encanta , es como estar entre los personajes.

Me han dado ganas de volver a Venecia.....que belleza.

Abrazo, Liliana

Nela San dijo...

Si parla spesso de Il viaggio in Italia di Goethe ma non sapevo di questa Cartas desde Venecia. Impareggiabile la descrizione delle gondole come "perfezione del piacere indolente". Dannunzio sarebbe stato invidioso di non averle descritte in modo così calzante con poche parole. Ciao e grazie per questo post.

Mercedes Ridocci dijo...

Hola Albert,
Con esta entrada has tocado un punto de mi corazón: el deseo y el miedo de no conocer nunca Venecia.
La descripción de Henry James, ha aumentado más aún el sueño que no se si alguna vez se hará realidad.

Como siempre, tus entradas... nos enseñan.
Gracias

Un abrazo
Mercedes

Anónimo dijo...

Albert, me han encantado las reflexiones de James sobre Venecia, "este peso creciente que se acumula" porque cree o sabe que no la va a volver a ver, este Tintorreto que ruge! Qué belleza! Qué sensibilidad tan exquisita! Qué manera de expresar sentimientos que tenemos y balbuceamos! Gracias Albert!
Un abrazo normando,
Anne

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

El mérito no es mío, Juan Antonio: hay que atribuírselo a Henry James. Yo he sido únicamente el "transportista" del mensaje...
Un saludo cordial.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Liliana, poca gente puede no tener ganas de volver (o ir por primera vez) a Venecia, y no sólo por su atractivo turístico, sino porque es realmente una ciudad con alma: ¡incluso su decandencia es bella!
Gracias por tu comentario y por haber compartido el bello mensaje de H. James.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Nela San: oltre a quello famosissimo di Goethe, sono stati moltissimi i viaggi in Italia, con sosta più o meno lunga a Venezia, di grandi scrittori. Qui passiamo dal romanticismo del tedesco al postromanticismo dell'americano, che nella sua corrispondenza dimostra il suo amore sia per Venezia che per la Toscana e per tutta l'Italia, in genere, che era allora in processo di unificazione. Bisogna aggiungere che James se ne intendeva d'arte, ha scritto a lungo sul Tintoretto e il Veronese, fra altri pittori noti e brillanti, e dimostra sempre una sensibilità straordinaria.
Ti ringrazio per il commento e per l'attenzione con la quale hai letto il testo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Querida Mercedes: basta que te hagas el propósito de "ir a Venecia", porque no te arrepentirás. Te diré incluso que fuera de temporada alta, y si se sabe buscar, puede ser una de las ciudades más baratas de la carísima Italia, pues la oferta de alojamiento es amplísima y uno puede encontrar pequeños restaurantes con menús buenos y asequibles. Cuando decidas ir te "daré pistas" con mucho gusto para que utilices el dinero "comprando arte" (es decir, pagando las entradas de museos y palacios) y no lo hayas de derrochar para dormir y comer.
Gracias también a ti por haber apreciado este texto y haberme dejado el comentario.
Abrazos.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Chère Anne: ¡qué te voy a decir a ti (y qué te va a decir James) de sensibilidad, cuando ésta desborda en ti! Su correspondencia tiene el defecto de ser muy reiterativa, pero la gran virtud de su dominio del estilo epistolar y muchos momentos auténticamente poéticos. Sobre Tintoretto y el Veronés habla largo y tendido en sus cartas, no sólo como persona versada en arte, sino también como extraordinario observador. Te recomiendo que lo leas...
Te mando un abrazo por vía aérea para que atraviese rápidamente el Hexagone.

fus dijo...

Si H.James conociera la Venecia actual las cartas que escribiria serìan bien distintas..es verdad que el tiempo ha pasado...pero yo que he estado en el mes de mayo en Venecia y es mi tercera visita....he encontrado una Venecia entregada al mundo del comercio de camisetas y bufandas...hacer una foto en la plaza de San Marcos es dificil sin que salga en ella todo tipo de souvenir...y encontrarte el Puente de los Suspiros y parte del Palacio Ducal forrado de publicidad de una marca de cocina....no resulta nada agradable....comprendo que seràn las empresas que estaràn financiando la restauraciòn del edificio...pero hay otras formas como los trampantojos que personalmente me parecen mucho mas estètico para edificios tan emblemàticos....me ha gustado mucho tu entrada. todo un placer leerte...
un abrazo
fus

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Fus: el mundo ha cambiado mucho en un siglo y medio, y de la sociedad culturalmente postromántica hemos pasado a la sociedad de mercado, donde sólo tiene valor aquello que proporciona beneficios económicos. Sin embargo, tomándose la molestia de apartarse de los lugares más masificados y turísticos de Venecia todavía se pueden encontrar rincones encantadores a los que las masas no llegan, porque temen perderse por los callejones (¡con lo hermoso que es perderse en Venecia!); allí permanece ese espíritu decadente y magnífico de la ciudad.
Venecia requiere más de una visita, y en épocas del año distintas: hay que interiorizarla, recorrerla cuando los cruceristas han regresado a sus barcos, cuando los turistas se han acostado...
Sin embargo, es cierto que la primera impresión que produce la ciudad es la que describes: a veces hay que cerrar los ojos e imaginar, respirar, sentir... Sin duda Henry James lo supo hacer muy bien (pese en que también entonces la ciudad se llenaba de turistas, aunque seguramente más educados, menos ruidosos y no recorriendo la ciudad como borregos).
Agradezco mucho tu punto de vista.
Un abrazo también para ti.

Anónimo dijo...

Una gran aportación. Tu blog es magnífco, un descubrimiento! Te seguiré sin falta.
Diego V. de León

el viajero impresionista dijo...

Hola Albert. El comentario del 12/08 es mío. Se publicó involuntariamente como anónimo.
Un saludo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Diego, me siento muy halagado por tu comentario y te lo agradezco. Espero no defraudarte en el futuro.
Un saludo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Pues nada, Viajero Impresionista, ya tengo al Anónimo identificado. Muchas gracias de nuevo por la atención que prestas a este blog.
Saludos.

Anónimo dijo...

Felicidades por el blog tan atractivo. Me gustan las relaciones de viajes y los libros que escriben los viajeros. Gracias por este texto tan interesante de Venecia. Y excusas si mi lengua espanola no es buena!
Olga

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Olga: no sé de dónde eres, pero tu español es muy digno, lo escribes bien.
Gracias por tus amables palabras sobre mi blog: siempre serás bienvenida a él y agradeceré tus comentarios. Compartimos intereses.
Saludos.

Joelaindien dijo...

nice!

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Thanks, Joelaindien!

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Phivos Nicolaides dijo...

So interesting. Salutos!!