sábado, 1 de mayo de 2010

Los contrabandistas de la lituanidad

Monumento a la memoria de Martynas Jankus (1858-1946),
uno de los principales activistas del nacionalismo lituano
durante la segunda mitad del siglo XIX.
Contribuyó a la fundación del primer diario
en lengua lituana, Aušra (‘La Aurora’), que se publicó
desde 1883 hasta 1904, impreso en la Prusia oriental;
era una de las publicaciones que los knygnešiai (portadores de libros)
introducían clandestinamente en Lituania.
(Foto © Mosklo Lietuva)

La cultura lituana difundida en la lengua nacional pasó por situaciones bastante azarosas hasta la proclamación de la república independiente de Lituania, en 1918, y estuvo largamente sometida a otras culturas dominantes. El lituano (lietuvių), que se considera el más arcaico de los idiomas indoeuropeos (“un dinosaurio lingüístico que permanece vivo y coleando”, como lo denomina el lingüista y baltista Pietro U. Dini), quedó relegado durante muchos siglos al mundo rural y a las clases bajas: hasta casi la segunda década del siglo XX, en Lituania las lenguas oficiales y de la administración fueron, sucesivamente, el latín, el polaco y el ruso.

Sólo algunos eclesiásticos utilizaron las diversas formas dialectales del lituano para acercar la fe cristiana al “pueblo llano”: recordemos que los lituanos no fueron cristianizados hasta el siglo XIV. El primero que destacó en este sentido fue Martinus Masvidius (Martynas Mažvydas, en lituano, 1510-1563), considerado genéricamente el padre de la literatura lituana, que en 1547 publicó el primer libro en lengua autóctona no normalizada*: el Katekizmas (‘Catecismo’). Desde entonces proliferan los autores que escribieron en los diferentes dialectos lituanos. La fijación del lituano estándar o normativo sería obra de Jonas Jablonskis (1861-1930), que en 1901 publicó en Tilsit (Prusia oriental, Tylża en lituano y actualmente Sovietsk, en el oblast ruso de Kaliningrado) su Lietuviškos kalbos gramatika (‘Gramática de la lengua lituana’).


Portada del Katekizmas
de Martynas Mažvydas (1547).

El hecho de que Jablonskis no pudiera publicar su obra en Lituania se debió al hecho de que en el año 1864 –como consecuencia de la revuelta de los lituanos de 1863, provocada por el deseo de independencia de la intelectualidad local, animada por los progresos en el proceso de unificación de Italia– el zar Alejandro II de Rusia prohibió la publicación de libros y periódicos en lituano e impuso incluso el alfabeto cirílico en Lituania. Esta prohibición no se levantó hasta 1904.


Pero ese largo período de rusificación a ultranza, que los lituanos denominan spaudos draudimas (‘prohibición de imprimir’) sirvió para atizar el fuego del incipiente movimiento nacionalista lituano, que debió moverse necesariamente en la clandestinidad. Entre estos primeros patriotas estaba el obispo católico Motiejus Valančius (1801-1875), del cual partió la idea de hacer imprimir libros en lituano –y en caracteres latinos, evidentemente– en la Lithuania minor (Prusia oriental) y en Estados Unidos, donde ya se había establecido una importante colonia de exiliados y emigrantes lituanos.
De esta manera, se editaron 1856 títulos, además de numerosas publicaciones periódicas.





Un ejemplar del año 1884 de los Lietuviszkas
Auszros kalendorius
, unos almanaques católicos
de 48 páginas editados por Laurynas Ivinskis
desde 1868, de los que se imprimían unos
8000 ejemplares en Tilsit y eran introducidos
clandestinamente en Lituania, con muchas otras
publicaciones, por los portadores de libros.
(© Spaudos.It)



La introducción clandestina de estos libros fue posible gracias a la heroicidad de unos dos mil knygnešiai (portadores de libros), que se definieron como “contrabandistas de la lituanidad”, figuras clave del renacimiento nacional (que tuvo bastantes paralelismos, aunque las características y las condiciones eran diferentes, con la Renaixença catalana y los movimientos del “despertar nacional” de otras naciones europeas en la segunda mitad del siglo XIX). Según los datos disponibles, se imprimían e introducían cada año en Lituania entre treinta mil y cuarenta mil libros, un tercio de los cuales eran decomisados por los aduaneros rusos o confiscados en el interior del país. Durante este período sólo se imprimieron en la Lituania sometida al Imperio ruso cincuenta y cinco títulos, todos ellos utilizando el alfabeto cirílico.


Los knygnešiai sabían que se la jugaban; los más afortunados, si los atrapaban, sólo debían pagar cuantiosas multas; otros eran deportados a Siberia, y algunos “recalcitrantes” fueron incluso ajusticiados.



Grabado de autor desconocido (hacia 1989) que representa
al escritor y activista Vincas Kudirka (1858-1899),
fundador en 1889 del diario Varpas (‘La Campana’),
que se imprimía en la Prusia oriental y los knygnešiai introducían
de contrabando en Lituania. Dejó de publicarse en 1905.
En la parte inferior del grabado aparece el poema que Kudirka
publicó en las páginas de Varpas y que en 1919 se convirtió
en el himno nacional lituano (Tautiška Giesmė).

Los famosos samizdat de los tiempos soviéticos tuvieron, por tanto, un antecedente en la Lituania de la segunda mitad del siglo XIX. Sabemos bastante bien, por otra parte, cómo circulaban muchos libros en España, impresos clandestinamente o pasados de contrabando desde Andorra o Francia, durante la época franquista, y también antes, en las primeras décadas del siglo XIX y durante la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930). Y cómo llegaban, de extranjis, las ediciones latinoamericanas de autores prohibidos por el régimen dictatorial, y los publicados en París por la editorial Ruedo Ibérico, por ejemplo.


La cultura, entendida como expresión de unas minorías (o puesta al alcance de estas minorías), siempre ha parecido peligrosa a los ojos de los regímenes totalitarios. No olvidemos el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, establecido por la Iglesia católica en el año 1559, el cual se mantuvo vigente hasta 1966, y otras censuras que, a menudo, y aún hoy, obligan a continuar haciendo contrabando de libros y otras publicaciones en numerosos países.


* De hecho, el Katekizmas de Mažvydas está escrito en dialecto bajo lituano con influencias léxicas del alto lituano.


Bibliografía consultada:

- Dini, Pietro U.: Le lingue baltiche. La Nuova Italia, Scandicci (Florencia), 1997.

- Senn, Alfred: “Storia della letteratura lituana”, en Giacomo Devoto (al cuidado de): Storia delle letterature baltiche. Nuova Accademia Editrice, Milán, 1963.

- Teiberis, Leonas: La Lituanie. Traduit du russe et adapté par François de Labriolle. Éditions Karthala, París, 1995.


Traducción del catalán: Carlos Vitale.

33 comentarios:

Phivos Nicolaides dijo...

Very interesting article! Salutos.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Thank you, Phivos!
Regards.

macedonianos dijo...

la realidad se impone. Gracias por el artículo, Albert!, Roxana

Rachel Cotterill dijo...

This is so interesting - I haven't been to Lithuania but I would like to visit that part of Europe.

Susan dijo...

Albert he leído esta entrada con creciente interés y he recordado que a finales de marzo en una entrada de mi blog sobre los libros y su destino, tú escribiste que algún día publicarías sobre los "portalibros" lituanos.
Bien, aquí está y es una verdadera gesta. Me ha maravillado y también reafirmado en que los totalitarismos que quieren ahogar la cultura (tal y como la defines) están abocados al fracaso; es más, avivan el fuego del deseo de conocer más y mejor. Es como apagar un fuego con gasolina.
(...)
el fin de los libros se anuncia con frecuencia, pero los desastres del mundo refrendan su importancia".

Es una verdadera joya, gracias por poder conocer a través del transeúnte esos pequeños universos que de otra manera seguirían eclipsados para mí; aunque no por ello sin brillo propio.
Un cariñoso saludo.

PD. Voy a poner un enlace a este artículo en tu comentario de mi blog. En la palabra "portalibros" Creo que es muy enriquecedor.
Gracias de nuevo Albert.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

En efecto, Roxana: a lo largo de la historia se han impuesto muchas realidades, algunas encomiables, otras, despreciables.
Un abrazo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Rachel: actually is easy and relatively cheap the travel into the Baltic countries: from the UK you have more low-cost flights!
Regards.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Susan: Fue precisamente cuando escribí aquel comentario en tu blog que se me ocurrió la idea de relatar esta gesta de los portalibros en Lituania; estás tú, pues, en el origen de este articulito.
El "no nos vencerán" ha estado siempre presente en la historia de los pueblos oprimidos y, como bien dices, ha impulsado a éstos a luchar contra esa opresión. Mientras que los imperios han caído uno tras otro, la cultura ha seguido su camino, con más o menos dificultades, y a veces con mucha imaginación (e inteligencia). Los contratiempos impulsan voluntades.
Los contrabandistas de libros son una auténtica institución y continúan muy presentes en el imaginario de los lituanos, porque representan su triunfo sobre la tiranía del Emperador en un momento clave de su identificación como pueblo. Al final, el Imperio cayó trágicamente, pero la cultura lituana se fue enriqueciendo y ahora se muestra más sólida que nunca: dicen que Lituania es el país que tiene más poetas por kilómetro cuadrado...
Te agradezco que prestes tanta atención a esta curiosa anécdota cultural con la que, además, he querido aportar un poco más de conocimiento sobre esos pueblos del Báltico por los que, como sabes, siento una atracción muy especial.
Un fuerte abrazo.

Silvina Duprat dijo...

Muy interesante tu artículo, un abrazo!!

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Gracias por haber acudido una vez más a la cita de esta bitácora, Silvina.
Un abrazo también para ti.

MA dijo...

Un placer como siempre leer tu entrada de blog, estimado amigo.

Besosss de MA para ti.

meg dijo...

Albert, una entrada sumamente instructiva que a mí me ha descubierto un mundo desconocido. Y me ha recordado aquellos años de libros de El Ruedo Ibérico y de la Editorial Losada forrados con papel de periódico para ir a la universidad.

Gracias por descubrirme un pequeño aspecto de la cultura europea. Un saludo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

MA: Gracias por haberme dejado tus palabras. Besos también para ti.

meg: Sí, nosotros también sabemos lo que es leer libros llegados de contrabando y comprados en la trastienda de algún librero de confianza (o, con suerte, recibidos por correo de América). Sin embargo, en Lituania los portalibros fueron los auténticos salvadores de la cultura nacional, o por lo menos contribuyeron decisivamente a ello, por lo que su valor (en todas las acepciones de esta palabra) es de suma importancia.

Me satisface comprobar que estas pinceladas culturales que permiten descubrir aspectos poco conocidos de nuestra Europa gusten e interesen. Gracias, pues, por tu comentario y un saludo cordial.

Anne Fatosme dijo...

Que bonito oficio, el de portador de libros, además para difundir una cultura minoritaria!
Un oficio que calificaría de misterioso como lo es para mi la cultura lituana.
Un cordial saludo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Anne: bonito..., ¡pero peligroso! Y es cierto que la cultura lituana continúa siendo algo misteriosa en este "Occidente" que olvidó durante cuarenta años la existencia de los bálticos. Intentaré ir dando más información sobre estos pueblos tan desconocidos todavía (y aquellos países, tan bellos: Estonia, Letonia y Lituania).
Un abrazo cordial.

Patricia 333 dijo...

Albert , muy muy interesante y desconocido por mi , estare al pendiente de tus proximos escritos

Un Abrazo

Conciencia Personal dijo...

Generoso es usted en compartir sus conocimientos en otras culturas, su corazón es cultivado. Agradezco encontrarlo...

Un abrazo mexicano, Monique.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Patricia: Gracias por el interés que demuestras por esta bitácora.
Un abrazo cordial.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Monique: Si no compartimos nuestros conocimientos y nuestras experiencias, ¿de qué nos sirven? Es un placer transmitirlos y, sobre todo, saber que interesan a otras personas. Agradezco sus palabras.
Un abrazo desde esta hoy lluviosa orilla del Mediterráneo.

Daniele Verzetti il Rockpoeta® dijo...

Grandissimo post. Molto interessante conoscere queste realtà. I libri sono cultura, la cultura forma il libero pensiero e quindi poi certi libri sono più pericolosi di altri.

Henrique ANTUNES FERREIRA dijo...

Albert

¡Pero que es muy bueno tu blog!
¿Y porque tantas cosas de los países bálticos? ¿Solo porque eres traductor? Si lo quieres y puedes dame una respuesta, curta que sea. Muito obrigado.

El artículo este es muy interesante y por ello se puede ver que tú sabes muchísimo del tema. Seguiré acompañándote con mucha atención. Soy loco por Historia desde que era niño. Sigo siéndolo, ahora que camino para 69 – años, claro…

Empeze a conocer las primeras palabras y los primeros sonidos cuando tenía como cinco/seis años y si lo quieres un día (¿Cuándo?) te contaré toda la historia… Pienso que no le hablo y escribo así de tan malo. A ver si me lo dices. Gracias.

Todavía más que tu imeile o imilio («maravillosas» creaciones mías, Jajajajaja) me ha caído fatal tu blog y te envidio por la multitud de seguidores. Yo solo tengo la mitad. Por lo tanto, diles a tus Amigos y corresponsales que existe… sil us plau. Mira, que de catalán no sé nada…

Así que te espero en Minha Travessa con comentarios. Yo, que soy bromista militante, pongo siempre cumentários, con o. Seguro que sabes lo que es cu en portugués…

Abs

No por hacerte favor: me encanta Catalunya. Barcelona con sus ramblas es inolvidable.

CANIZALES dijo...

Saludos desde Colombia!!

Gracias por el artículo.

POEMAS PARA NADIE
http://umbralpoesia.blogspot.com

Andri Alba dijo...

Hola, veo que tu blog es muy interesante, me hecho seguidora y no lo seré seguidora, sino que lectora.

Un abrazote de tol tamaño,

Andri

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

DANIELE: Sono stati proprio i libri che in quel periodo hanno passato di nascosto la frontiera quelli che hanno salvato e sviluppato la cultura lituana e hanno contribuito al risveglio dello spirito nazionale, addormentato da molto tempo. Infatti, i portalibri hanno rischiato molto per far possibile il libero pensiero nel loro Paese.
Grazie ancora una volta per il tuoi commenti.

HENRIQUE: Gracias por tu extenso comentario y por tu sentido del humor. Gracias también por elogiar esta bitácora, que sólo pretende poner mi experiencia y mis humildes conocimientos a disposición de los demás (¡no tiene ningún sentido que me los lleve a la tumba!).
Mi interés por los países bálticos es muy grande, y los visito con frecuencia, de modo que los conozco muy bien y puedo hablar de ellos con conocimiento de causa. Pero mis temas no se limitan a esos países: si revisas un poco a fondo mi bitácora verás que hay otros lugares de Europa sobre los que he tratado.
La historia es apasionante, pero aún lo es más cuando se conocen los lugares donde ha transcurrido: las ciudades son libros de historia abiertos, y hay que saber leer sus páginas; y los ciudadanos, sobre todo, son los protagonistas de la historia, reciente y actual: hay que hablar con ellos, escucharlos, preguntarles muchas cosas para que el conocimiento no sea sólo "libresco".
Pasearé por tu blog. Mientras tanto, un saludo afectuoso desde esta ciudad que tanto te gusta (también me gusta a mí...).

CANIZALES: Gracias a ti por haberme visitado desde Colombia y por el comentario que me dejas. Visitaré tu blog.
Saludos cordiales.

ANDRI: Sé bienvenida a esta bitácora. Te agradezco que te guste y quieras seguirla con tanto interés.
Un abrazo también para ti.

Aventurer@ dijo...

Un reportaje muy interesante Albert, porque el Lituano es una lengua desconocida y compleja para los europeos. Un idioma que ha sufrido en la epoca de la URSS y que ha pasado por distintos procesos. Por fin,los lituanos pueden hablar su propio odioma sin opresion, considerandose oficial al convertirse definitivamente en la República de Lituania. Un abrazo.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Gracias por tu comentario, Aventurer@. Durante la época soviética, sin embargo, el lituano fue respetado, sólo sufrían censura los contenidos. Es una lengua muy viva, pero en el siglo XIX sí que fue perseguida por los zares, al menos por escrito.
Saludos cordiales.

Aventurer@ dijo...

Gracias por tu aclaracion. Un saludo!

amelia dijo...

Albert: No se de donde sacaste mi mail y me invitaste,lo que importa es que es una alegría conocer este sitio. Lo he transitado con atención y me ha dejado más preguntas que respuestas.Eso es bueno. verdad?
Un abrazo argentino.
Amelia Arellano

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Amelia, te agradezco el comentario. Yo tanpoco sé de dónde saqué tu mail, algunos amigos me facilitan direcciones para divulgar esta bitácora. Me alegra que te guste, y que te plantée preguntas me parece interesante. Demuestra que eres una persona inquieta...
Un abrazo mediterráneo, aunque enviado ahora desde tierras gallegas, es decir, atlánticas.

sandocan en bicicleta dijo...

Excelente articulo.
Resalto de tu perfil la frase "y se considera viajero vocacional", pues, me gusto mucho.
Un placer pasar por aqui, sin dudas regresare a leerte detenidamente.

Un saludo en la lejania.

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Muchas gracias, Sandocan, por tu comentario. Serás bienvenido a esta bitácora siempre que lo desees.
Saludos cordiales.

chrieseli dijo...

Hace un rato largo que no pasaba a visitar tu siempre interesante bitácora. Mil disculpas.
Me parece sorprendente la epopeya de este pueblo en particular y su determinación de hacer prevalecer sus costumbres y su idioma, que es finalmente la identidad máxima de un pueblo, por todos los medios posibles, algunos bastante ingeniosos y que denotan un valor que ya lo quisiéramos hoy en día.
Siempre es un placer leer tus amenas crónicas y aprender la historia de esta nación.
un saludo

Albert Lázaro-Tinaut dijo...

Realmente, en las condiciones de sumisión en que vivían los lituanos en aquella época, era muy aventurado ese contrabando de libros; sin embargo, la formación de la ideantidad nacional ya no podía detenerse, como no podía sostenerse la podredumbre del Imperio ruso. Aquellos valientes se han convertido en héroes nacionales y ahora Lituania, de nuevo libre de sus yugos, empieza a prosperar como Estado integrante de la Unión Europea.
Gracias por tus amables palabras, chrieseli, que me animan mucho porque noto que despiertan el interés de mis lectores.
Saludos cordiales.