09 mayo 2014

Juan Mosco, monje vagabundo y extraordinario cronista bizantino

El monasterio de Mor Gabriel, en el sudeste de Anatolia.
(Foto © Hubert Longépé)

Siguiendo las huellas del monje anacoreta Juan Mosco, se supone que nacido en Damasco antes del año 550 y muerto probablemente en Roma en el 619, 
el escritor escocés William Dalrymple emprendió un largo viaje a través de las tierras del antiguo Imperio bizantino, cuyas experiencias relata en su voluminosa obra From the Holy Mountain: A Journey in the Shadow of Byzantium (1997), donde narra con minuciosidad las vicisitudes de los cristianos de Oriente desde los tiempos más antiguos hasta el siglo XX.

Juan Mosco dejó una obra fundamental para conocer la historia de aquellas comunidades en su época: el Λειμών (‘Leimon’), muy divulgado durante toda la Edad Media, que no sería traducido y editado hasta siglos más tarde, primero en latín por el teólogo y humanista italiano Ambrogio Traversari (Venecia, 1475) con el título Pratum spirituale, y mucho después (1624) en francés, a partir de la versión latina, por Fronton du Duc con el título Pré spirituel.

El manuscrito del Prado espiritual (que en la primera edición española, debida a Juan Basilio Sanctoro, publicada en Madrid en 1674, se presenta como “Recopilado de autores antiguos clarissimos y Santos Doctores”), se custodia actualmente en el monasterio ortodoxo de Iviron, en el Monte Athos. Hacia allí dirigió sus primeros pasos Dalrymple y consiguió, con una pequeña estratagema, tenerlo en sus manos.

Después de ingresar en el monasterio palestino de San Teodosio, Mosco vivió durante diez años entre los eremitas del valle del Jordán y, junto con su discípulo Sofronio (que más tarde sería nombrado patriarca de Jerusalén) viajó por Siria, Cilicia, Egipto y las islas del Egeo. Tras la ocupación de Jerusalén por los persas (614) tuvo que refugiarse en Constantinopla y finalmente en Roma.

Los dos fragmentos que se reproducen a continuación están tomados de la edición española de la obra de Dalrymple. [1]

Albert Lázaro-Tinaut


El Imperio bizantino en tiempos de Justiniano (siglo VI).


El periplo de Juan Mosco por el Mediterráneo oriental

Si en la primavera del año 578 hubierais estado sentados en un cerro mirando hacia Belén, habríais divisado dos figuras con cayado en la mano que salían del gran monasterio de San Teodosio en el desierto. Ambos (un monje anciano de barba canosa, acompañado por otro monje que parecía mucho más joven, erguido y quizá un poco adusto, atajaban en dirección sureste por los prados de Judea hacia la metrópoli fabulosamente rica de Alejandría.

Sofronio representado como patriarca de Jerusalén y santo en un icono bizantino.(Fuente: www.conocereisdeverdad.org)

Era el inicio de un viaje extraordinario que llevó a Juan Mosco y a su discípulo Sofronio el sofista en un arco por todo el mundo bizantino oriental. Se proponían recoger la sabiduría de los padres del desierto, de los sabios y los místicos del Oriente bizantino, antes que su frágil mundo, que se hallaba en avanzado estado de decadencia, se desmoronara al fin y desapareciera. El fruto de sus viajes fue el libro que tenía ante mí en aquel momento. Hoy es un texto bastante desconocido en Occidente, pero hace mil años se contaba entre los libros más famosos de toda la gran literatura de Bizancio.

Los caravasares bizantinos eran bastante rústicos y la aristocracia provincial griega no disfrutaba recibiendo visitas. Según el escritor bizantino Cecaumeno “es un error celebrar reuniones sociales, porque los invitados se limitan a criticar tu gobierno de la casa e intentan seducir a tu esposa”. Así que allá donde iban, los dos viajeros se alojaban en monasterios, cuevas y ermitas remotas, y comían frugalmente con los monjes y los ascetas. Y parece ser que Juan Mosco anotaba en todos los lugares los relatos que oía de los dichos de los padres y demás anécdotas e historias milagrosas.

Una katisma, sencillísima construcción donde se solía refugiar un solo monje eremita.

Mosco extremó la tradición ortodoxa del monje vagabundo. En Occidente, 
al menos desde que san Benito impuso el voto de estabilidad a principios del siglo VI, los monjes casi siempre permanecían enclaustrados en sus celdas. Pero en las iglesias orientales, lo mismo que en el hinduismo y el budismo, 
ha existido siempre la tradición de que los monjes puedan ir libremente de 
un gurú a otro gurú, de un maestro espiritual a otro maestro espiritual, recogiendo la sabiduría y los consejos de cada uno de ellos como hacen aún los sadhus indios. Los monjes ortodoxos griegos todavía no hacen voto de estabilidad. Y si después de haber vivido un tiempo en un monasterio deciden que desean sentarse a los pies de otro maestro en un monasterio distinto, seguramente en un lugar de Grecia diferente (o de hecho en el Sinaí o en Tierra Santa), entonces, son libres de hacerlo así.

Cubierta de la primera edición
española del 
Prado espiritual
(Madrid, 1674).

El Prado espiritual es una colección de los dichos, anécdotas e historias sagradas más memorables que Mosco recogió en sus viajes, y su escritura corresponde a una larga tradición de reunir apotegmas o máximas de los Padres. No obstante, los escritos de Mosco son infinitamente más evocadores, gráficos e irónicos que los de cualquiera de sus rivales contemporáneos, y constituyen casi el único ejemplo del género que ha llegado a nosotros y que aún puede leerse con verdadero placer.

Y es que además de transmitir un mensaje espiritual todavía convincente, su lectura resulta también a otro nivel tan amena como la de un libro de viajes fascinante. Mosco hizo lo que hace hoy el moderno escritor de libros de viajes: recorrió el mundo en busca de historias extrañas y sorprendentes relatos de viajeros. En realidad su libro puede leerse como la gran obra maestra de la literatura de viajes bizantina, ya que su autor, además de ser un escritor divertido y lleno de vitalidad, cuenta una historia extraordinaria.

Leyendo entre líneas las memorias de Juan Mosco, es evidente que él y su compañero viajaron en una época peligrosa. Tras el fracaso del gran intento de Justiniano de restablecer el imperio, Bizancio se había visto sometida al ataque de ávaros, eslavos, godos y lombardos por el oeste; de oleadas de nómadas del desierto cada vez más numerosas y de las legiones de la Persia sasánida por el este. Las grandes ciudades del Mediterráneo oriental se hallaban en rápida decadencia: en Antioquía, las cabañas de refugiados llenaban el centro de las anchas avenidas romanas que habían sido en tiempos un hervidero de actividad y comercio. En los otros importantes puertos mediterráneos (Tiro, Sidón, Beirut, Seleucia) apenas había actividad; muchos estaban retrocediendo a la condición de aldeas de pescadores.


El monasterio bizantino de San Bishoy, en Uadi el-Natrum (Egipto).
(Fuente: Mundo monástico, enero de 2014)


En el monasterio de Mor Gabriel [2]

Por primera vez duermo en un monasterio en el que podría haberse alojado Juan Mosco, y oigo los mismos cantos del siglo V, entonados bajo los mismos mosaicos. Frente a mí se alza el muro de la que quizá sea la iglesia más antigua de Anatolia que sigue abierta. La construyó el emperador Anastasio en el año 512: antes que Santa Sofía, antes que Ravena, antes que el Monte Sinaí. […]

Entrada del monasterio de Mor Gabriel.
(Foto © Cihan / European Syriac Union)

El día en Mor Gabriel empieza a las cinco y cuarto con el toque de las campanas del monasterio que anuncian los maitines. Después de cuatro días de haber disfrutado de la hospitalidad de los monjes y haberme quedado a dormir hasta tarde, me pareció que sería adecuado hacer acto de presencia. Así que esta mañana cuando empezaron a repicar las campanas, en vez de taparme la cabeza con el almohadón más a mano, me levanté, me vestí a la luz de la lámpara y me abrí paso por el patio vacío siguiendo el eco del canto monástico.

Todavía era de noche, el alba apenas había empezado a apuntar en
el horizonte. Estaban encendidas todas las lámparas de la iglesia y proyectaban una débil luz titilante sobre los antiguos mosaicos bizantinos del coro. Dejé los zapatos en la puerta y me quedé al fondo de la iglesia. A mi izquierda, cuatro monjas con faldas y blusas negras se arrodillaban en una alfombrilla de junco. Delante de mí había una fila de niños que escuchaban a un monje anciano. Lucía una larga barba patriarcal y cantaba el texto de un enorme códice manuscrito, colocado en un facistol de piedra al norte del presbiterio. Cada frase llegaba a un tono culminante y luego bajaba hasta una conclusión casi inaudible.

Inscripción en alfabeto siríaco en Mor Gabriel.
(Fuente: www.morgabriel.org)

La iglesia empezó a llenarse; al poco rato, la fila de niños ocupaba toda la longitud de la nave. Llegó otro monje, el padre Ciriaco, y se dirigió al presbiterio. Empezó a cantar junto a otro facistol repitiendo el canto del monje anciano: el primer monje entonaba una frase que pasaba a Ciriaco, que la repetía y la pasaba a su vez. 
El canto iba de un facistol a otro, rápidas sílabas de arameo ligadas en una sola elisión de canto sacro.

Algunos de los chicos mayores se habían acercado a los facistoles y permanecían de pie detrás de los monjes, y cantaban con ellos. El coro continuó, tan profundo y resonante como el gregoriano pero con un aire más oriental; las modulaciones monódicas, extrañamente escurridizas, reverberaban bajo las retumbantes bóvedas bizantinas.

Al poco rato, una mano invisible descorrió las cortinas del presbiterio; un muchacho que sujetaba un incensario humeante hizo resonar sus cadenas. Toda la congregación inició una larga serie de postraciones: los fieles se arrodillaban y bajaban la cabeza hasta el suelo, de modo que desde atrás sólo se veía una hilera de traseros empinados. Lo único que diferenciaba el culto del que podría celebrarse en una mezquita era que los fieles se santiguaban una y otra vez mientras realizaban las postraciones. Así rezaban los primeros cristianos, exactamente como lo describe Mosco en el Prado espiritual. Parece que en el siglo VI los musulmanes tomaron sus técnicas de culto de 
la práctica cristiana existente. El Islam y los cristianos orientales han conservado la convención cristiana primitiva; los cristianos occidentales son los que han roto con la sagrada tradición.


Ceremonia religiosa siríaca en el monasterio de Mor Gabriel.
(Fuente: www.morgabriel.org)


[1] William Dalrymple: Desde el Monte Santo. Viaje a la sombra de Bizancio. Traducción de Ángela Pérez. Ediciones Península, Barcelona, 2000. 558 páginas.

[2] Mor Gabriel, cerca de la localidad de Midyat (en el sudeste de la península de Anatolia, muy cerca de la frontera de Turquía con Siria) es el monasterio siríaco más antiguo que se conserva. El cristianismo siríaco mantiene las tradiciones más primitivas, así como la lengua aramea (uno de cuyos dialectos, 
al parecer, era el que hablaba Jesús) como lengua de culto. 


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22 marzo 2014

Herman Melville y los Mares del Sur

Paisaje de la isla de Bora-Bora (Polinesia). Foto © Rachel Thecat.


Si alguien conoció bien los Mares del Sur (es decir, la zona austral del océano Pacífico) cuando cualquier viaje a lugares lejanos era una todavía una arriesgada aventura, fue Herman Melville. Este prolífico escritor, poeta y ensayista, hijo de colonos ingleses por parte de padre, y holandeses por parte de madre, nacido en Nueva York el 1 de agosto de 1819 y fallecido en la misma ciudad el 28 de septiembre de 1891, es universalmente conocido por la más famosa de sus obras,
Moby-Dick (cuyo título original es Moby-Dick; or, The Whale), publicada en 1851 y traducida a numerosísimas lenguas. 

Herman Melville.

Moby-Dick (la impresionante historia de la persecución de una enorme ballena blanca) [1] es, en parte, un relato autobiográfico donde el autor recoge y novela algunas de sus aventuras como tripulante de barcos balleneros que por aquel entonces surcaban las aguas del sur del Pacífico. Muchas de las pequeñas islas que conforman la actual Oceanía fueron refugios para Melville [2].

El texto que se reproduce a continuación pertenece a una de las numerosas conferencias que Melville dictó, una y otra vez, entre 1858 y 1860 como precario medio de subsistencia; su vida, en efecto, fue difícil, y tuvo que desempeñar diversos trabajos totalmente ajenos a su vocación como escritor, de la que sacó poco provecho económico: fue marinero, profesor cuando se le presentaba la ocasión, granjero e incluso inspector de aduanas. Como ha sido frecuente en muchos otros escritores, su obra más divulgada –la mencionada Moby-Dick– no se popularizaría hasta después de su muerte. 


Cubierta de la edición original de Moby-Dick;
or, The Whale
 (Nueva York, 1851).

Viajero impenitente, llevado por la necesidad, Melville “recorrió el Pacífico y profundizó en él como pocos […]. Nos habla de su propia historia como navegante, experiencia que dio lugar a inolvidables obras, que se contaron, en vida del autor, entre las pocas que le hicieron popular. Nos traslada a los pobladores de esas islas paradisíacas y, antropólogo adelantado a su tiempo, critica el etnocentrismo de los occidentales y la prepotencia que pretendía la superioridad de ‘nuestra civilización’ frente a la de aquellas culturas felices en su sencillez”, como se dice en el prólogo del libro Viajar [3] del que se ha extraído este fragmento.

Melville dejó varias novelas memorables ambientadas en los Mares del Sur: Typee: A Peep at Polynesian Life (1846), Omoo: A Narrative of Adventures in the South Seas (1847), Mardi: And a Voyage Thither (1849), Redburn: His First Voyage (1849), White-Jacket: or, The World in a Man-of-War (1850) y otra de sus obras más significativas, el largo relato Benito Cereno (1855).

Cuando Melville hablaba de ellas, las tierras oceánicas todavía no eran totalmente conocidas por los geógrafos, que a menudo acudían a los relatos de los aventureros, como él mismo, para ir trazando un mapa aproximado de aquella extensa región marítima. De ahí las palabras iniciales de este texto.

Albert Lázaro-Tinaut


Caza de ballenas, según un óleo del pintor inglés Alex Tadyf fechado en 1849.


Los Mares del Sur

En los Mares del Sur se descubren sin cesar nuevas y extrañas islas. Y existen otras, desconocidas, sobre las cuales nuestros mapas son tan vírgenes como el mundo en la época de Platón, cuando las columnas de Hércules eran el límite occidental del universo. Existen en la naturaleza numerosos lugares a los cuales un hombre podría retirarse y vivir, durante años, tan aislado del resto del mundo como un habitante de otro planeta.


Una pequeña isla del archipiélago
de Palau, en Micronesia.


Aquella misteriosa región escondió durante un tiempo a los filibusteros que saqueaban el comercio español y protegió durante varios años a Christian, el rebelde del Bounty [4]. Tras una vida de exilio con el fin de escapar a la ley europea, fue descubierto, encorvado por la edad, en una espléndida colonia rodeado de hijos y nietos mestizos, fruto de sus relaciones con mujeres salvajes en esos bosques siempre verdes, bajo ese cielo siempre sano y en abundancia perpetua de cosechas. En efecto, no es difícil, para un grupo de rebeldes, desaparecer en alguno de esos pequeños mundos, y vivir sin ser descubierto por los navegadores que rara vez llegan más allá de la playa si por azar echan anclas para buscar frutas y agua. Se descubren a veces nuevas colonias de este tipo. […]


Indígenas polinesios a mediados del
siglo XIX. 
(Fuente: blog La fin des temps)

Un grupo de partidarios del Amor Libre de Ohio se planteó instalarse en los Mares del Sur, al igual que los mormones de Salt Lake, que pensaron en estas islas perdidas para crecer y reproducirse. […] Las islas se consideran buenos refugios, con tal que los autóctonos no se opongan a ello. Puedo imaginar, sin embargo, el peligro al que se enfrentan los partidarios del Amor Libre al atracar en las islas de la Polinesia. En cuanto al proyecto antes descrito, el de establecer una colonia de mormones en ciertas islas grandes, para establecer allí sus lazarillos y vivir conforme a sus “instituciones”, los autóctonos resistirían a su injerencia igual que lo hicieron los habitantes de Staten Island con el hospital de la Cuarentena. Si alguien sensato desea apropiarse de una isla deshabitada, adelante, pero no conozco una sola isla habitada, en los cientos de millones de millas cuadradas con las que cuentan los Mares del Sur, de la que esos “filibusteros” no fueran expulsados manu militari por indignados indígenas.


Enfrentamiento de los nativos de Otaheite (Tahití) al explorador inglés Samuel Wallis en 1767, según un grabado de la época.


Mientras nuestros visionarios veían en los Mares del Sur una suerte de Elíseo, los polinesios también tuvieron su sueño, su ideal, su Utopía de Occidente. Del mismo modo que Ponce de León esperaba encontrar en Florida la fuente de la eterna juventud, el místico Kamapiikai abandonó las costas de Hawai, donde su atormentado espíritu le hacía sufrir, con la esperanza de encontrar la fuente de la felicidad y de los seres parecidos a los dioses. Así, navegó hacia el poniente y, como ocurre con todos aquellos que van al Paraíso, todavía no ha vuelto para consolar a la humanidad con sus descubrimientos.


La isla de Maui (Hawai)
en el siglo XIX.

(Fuente: Old-Map-Blog)


Otra extraña búsqueda fue la de Álvaro Mendaña, un audaz capitán español que suscitó en su época tal entusiasmo entre los Dones y las Dueñas de la corte que muchos de ellos se unieron a su expedición. Estaba convencido de poder encontrar el Ofir [5] fenicio del rey Hiram y de poder conseguir más tesoros de los que había necesitado Salomón para embellecer su templo. Al cabo de varios meses de viaje nutrido de esperanzas, no encontraron las minas de Mammon, y el pobre capitán, agonizante, fue sumergido en la soledad de un mar insondable. Sus discípulos volvieron a Perú, fuertemente impresionados por la verdad de estas palabras del rey hebreo: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Se bautizó como Salomón a un grupo de islas, en recuerdo de este acontecimiento.

Hay dos lugares en el mundo en los que un hombre puede hacer desaparecer su vida y su hacienda: la ciudad de Londres y los Mares del Sur. Cruzando el Pacífico, es habitual encontrarse con hombres blancos instalados allí de forma permanente, y otros que esperan poder volver algún día. Numerosos navegantes considerados desaparecidos siguen vivos en alguna de las islas de este océano, y eso pese a que algunos de ellos encontraran el reposo en sus tumbas o fueran devorados por los peces.

Vivienda característica de la isla de Guam (Micronesia) a finales del siglo XIX. (Fuente: islasdelpacifico.wordpress.com)

He tenido la suerte de conocer a varios, tras un viaje de cinco largos meses en alta mar, al desembarcar en una isla solitaria en busca de frutas. Los soñadores indígenas se hallaban recostados sobre un talud, con la mirada perdida en la inmensidad, moviéndose apenas de sus esteras cuando llegamos, pues ya habían visto hombres blancos, Y ahí, en esa isla lejana, entre sus sesenta y setenta indolentes habitantes, conocimos a un americano que se había instalado y parecía perfectamente integrado. Lo cierto es que no parecía muy limpio, con su taparrabos y unos pocos jirones de capa que colgaban de sus hombros como señales de angustia; una angustia a la cual, según nos pareció, la diligencia asidua de tres mujeres debería haber puesto remedio –pues el bienaventurado gentleman mal vestido poseía, en efecto, tres mujeres–. Durante nuestra conversación, nuestro respetable exiliado de la civilización dio señales de una inteligencia poco común. Afirmó haber ocupado una cátedra de Filosofía moral en una universidad de su región, que evitó cuidadosamente mencionar. Se hallaba ahora satisfecho con su vida tranquila y ociosa, lejos de los tumultos de la incesante ambición.

Diversas y singulares son las formas en que los marineros desaparecen en los Mares del Sur. Algunos son arrojados al agua, otros son abandonados en la playa por capitanes sin escrúpulos, otros pierden la vida en peleas… Algunos se unen a esta clase de aventureros conocidos bajo el apelativo de “trilladores de arenal”, que infestan las orillas del Pacífico. Esta denominación se da por el hecho de que merodean por las playas y parecen siempre a punto de embarcar o desembarcar, dispuestos a todo: a la guerra en Perú, a la caza de la ballena o al matrimonio con una princesa polinesia. Fueron de los primeros en viajar a California en la época de la fiebre del oro y originaron extrañas anécdotas que fueron publicadas en los diarios. Es, en gran medida, por ellos por lo que se creó allí el Comité de Vigilancia.

Guerreros melanesios en la segunda mitad del
siglo XIX. 
(Fuente: fmnc.forumpro.fr)

He conocido a más de un viejo marinero en los Mares del Sur, quizá no lo suficientemente instruido como para escribir, pero que podría contar sobre estas regiones historias aún más extrañas de lo que ya se ha escrito.
Typee y Omoo no ofrecen más que una ojeada general a excepción, quizá, de aquella parte en la que se describe la larga captura en el valle de Taipi. Si hubiese tenido tiempo, me hubiera gustado relatar una antigua leyenda tradicional polinesia, especialmente dedicada a las mujeres de la audiencia [6], pues se trata de la leyenda amorosa de Kamekamehaha, Tahiti y Otaheite, que fue pronunciada por el rey de una de esas islas y posee toda la belleza, la extrañeza y la audacia de las fábulas griegas.


El océano desde la isla de Taha’a, en el archipiélago polinesio de la Sociedad. (Fuente: Tuswallpapers)


[1] La historia narrada por Melville en esta novela bien pudo inspirarse en la de un cachalote albino, conocido como Mocha Dick, que vivió en aguas del sudeste de Chile a principios del siglo XIX. En la tradición oral mapuche encontramos, en efecto, el mito del “Trempulcahue”, un grupo de cuatro ballenas que llevan el alma de los mapuches que mueren hasta la isla de Mocha. Sin duda, el autor conocía esa leyenda.

[2] Carlos Fernández resume la aventurera biografía de Melville en un interesante artículo publicado en el diario La voz de Galicia, accesible a través de este enlace.
[3] Herman Melville: Viajar. Traducción de Elisabeth Falomir Archambault. Gadir Editorial, Madrid, 2011.
[4] El Bounty era un velero de la armada inglesa cuya tripulación se amotinó en las proximidades de la isla de Tahití en abril de 1789. Esa historia fue recogida por Jules Verne en el relato Les Révoltés de la Bounty, publicado en 1879, y adaptada por otros autores. También fue llevada varias veces al cine.
[5] Ofir es una región mencionada en la Biblia, supuestamente localizada en las tierras orientales del Mediterráneo o en la península Arábiga, famosa por sus inmensas riquezas.
[6] Recuérdese que este es un fragmento de una conferencia; se refiere, pues, a las mujeres que le escuchan.


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02 febrero 2014

((SIN COMENTARIOS))


Viñeta del humorista gráfico argentino Bernardo Erlich (Tucumán, 1963) en la edición del 2 de febrero de 2014 del diario El País de Madrid.


26 enero 2014

Los pueblos originarios de América enfrentados a los pérfidos intereses de los gobiernos

Manifestación en Chile para reivindicar los derechos de los mapuches.
(Fuente: Radio Macondo)

El transeúnte siente una especial estima por las minorías en general, y las nacionales y étnicas en particular, sobre todo cuando son objeto de vejación y se encuentran sometidas –a menudo por la fuerza de las armas– por los gobiernos de los Estados donde habitan, los cuales utilizan injuriosas mentiras que difunden a través de los medios de comunicación para confundir a la opinión pública (una vieja táctica de la que, como sabemos, se ha hecho uso infinidad de veces a lo largo de la historia).  Por eso quiere publicar el texto que sigue, para que sus lectores sean conscientes de que la información que suele llegarles está distorsionada, y conviene que de vez en cuando salga a la luz la verdad, o al menos se oiga la voz de personas pertenecientes a esas minorías oprimidas.

Aquí va, pues, el texto de una carta del poeta peruano Feliciano Mejía Hidalgo a su amigo, el poeta mapuche (chileno) Cristian Cayupán Mora [1], la tercera que, según dice, le dirige.

 Feliciano Mejía Hidalgo y Cristian Cayupán Mora.

Querido Poeta del Mundo, Araucano y Mapuche:

 “Cayupán, por favor, corrígeme si me equivoco” te decía en mi primera carta y luego te envié una segunda, con fecha 13 de enero, preocupado por ustedes, pues supe –nunca sale nada en la TV o la prensa peruana– por voces amigas que habían enviado unas centenas de carabineros para atacarles y como consecuencia habían sido detenidos hasta 9 niños, ¡hasta un niño de 3 años detenido, preso, por ser Mapuche! Y hace unos días, medio centímetro en un periódico peruano, vi que decía que ustedes habían retomado sus tierras.

Esa carta se perdió, me parece. Pero, buscaré una copia que tengo acá en Lima, y te la haré llegar por otros medios. En esa carta trataba de analizar una parte de lo que ese empresario Piñera, que es Presidente de los blancos y ricos de Chile, dijo.

Los puntos a reflexión eran, dice el Piñera:

- El terrorismo y la delincuencia no van a prevalecer en la Araucanía.
- Vamos a establecer a plenitud el estado de derecho.
- Pequeña minoría, que no trepida ante nada con tal de conseguir sus perversos objetivos.
- Sobre las medidas para frenar  la ola de ataques en la zona.

Piñera adelantó que potenciarán los recursos con el fin de que la ciudadanía no se vea afectada por los eventuales conflictos: “Estamos experimentando un problema de seguridad. Lo que hemos hecho es tomar todas las medidas en materia de aumentar la dotación de carabineros, aumentar equipamiento, aumentar también las labores de inteligencia”.










La bandera 

del pueblo mapuche.

En mi segunda carta, trataba hasta el punto tres. Ahora quiero tratar de ver claro el cuarto punto.

Dice: “Sobre las medidas para frenar la ola de ataques en la zona”. Así decía el Piñera. Y eso ¿qué significa? Lo más importante a resaltar para mí es “ola de ataques en la zona”. Eso no lo dice cualquiera. Eso lo dice el Presidente de un país llamado Chile, que tiene un gran servicio de inteligencia y bastante dinero del Estado y del Gobierno.

Bien. Eso debe ser verdad y me alegro. Pues eso significa que ustedes “atacan”. Eso quiere decir que ustedes, con todas las limitaciones de los pobres e hijos naturales de la tierra, como acá en Perú, están o estuvieron en avanzada. Que la resistencia de siglos que ustedes, Mapuches o Araucanos, en instantes, esa resistencia se convierte en avanzada. Que la resistencia se convierte en ataque.



Detención de un mapuche
por las fuerzas de seguridad
chilenas.
(Fuente: www.lapala.cl)

Y eso en instante delicado para los intereses de los ricos de Perú y Chile: la inminente sentencia del Tribunal de La Haya, de Holanda, que se está usando como asqueroso argumento para acallar a los peruanos (ese es otro asunto, ya te hablaré de ello).

Pero fíjate, cómo serán de sometidos estos Estados de blancos y ricos del Perú y Chile: tienen problemas –a mi ver inventados por ellos para carrera armamentista, para que justifiquen que los países ricos nos vendan más armas– y se van a un tribunal de Europa para arreglar sus cosas. ¿Habrás visto a Estados Unidos resolviendo sus problemas en La Haya? ¿A Francia o Inglaterra arreglando sus diferendos y acatando fallos de Holanda? Eso jamás lo veremos porque esos países son independientes. No nuestro Perú y nuestro Chile actuales. […]

Hace 4 maeses salió la noticia que en Perú compraron tanques modernos, unos cuarenta, de 110 millones de dólares cada uno, y acá, la población se muere de hambre. Y a la semana salió que en Chile compraron unos 100 de tanques similares en calidad y precio.

Pero a los Mapuches les meten palo y lacrimógenas; y a los hombres de Cajamarca en Perú, hace tres días les meten palo, lacrimógenas y balas de caucho, caballería y cercos, por defender sus lagunas sagradas, una de ellas se llama Conga, lagunas que quieren vaciar –son cabecera de cuenca de agua para toda Cajamarca– para poner desechos de una mina que el Estado vendió a una transnacional sin permiso de los hombres de Cajamarca.


Manifestación de indígenas peruanos en defensa 
de sus derechos ancestrales (2009).
(Fuente: EFE / El Mundo)

Fíjate tú. Y, mira, hasta un gordo ex presidente del Perú llamado Allan García, un tipo que está cuestionado pues es autor intelectual de matanzas en los penales de guerrilleros y luchadores sociales rendidos del Perú, y cuestionado por robo de dineros sin cuento; este tipo se atrevió a decir que el país debe ser embanderado el día que el Tribunal de La Haya dé su veredicto.

Qué tal cuajo. Cómo si no supiéramos que exacerbar el nacionalismo a la larga lleva al fascismo. Y eso hacen los tipos de derecha, hacen fascismo y guerra civil, para prevalecer. Pero no nos engañemos. Ese Allan García del Perú no es sino muñecón de un partido peruano, la APRA (dice, como ironía: Alianza Popular Revolucionaria Americana) cuyo fundador, Haya de la Torre, se fue a la Alemania nazi a estudiar los métodos de propaganda de Joseph Goebbels, que aplicó con efectividad en el Perú. Por ello no nos debe engañar eso de embanderar el Perú; llamado que hace este tipo llamado Alan García.

Pero, para no apartarme de la lucha Mapuche o Araucana, en el punto 6, el Piñera también dice: “Estamos experimentando un problema de seguridad”. Eso es muy importante y se debe tomar con mucha seriedad. Que el Presidente de Chile diga eso a causa de las luchas de la Nación Mapuche o Araucana, es peligroso y terrible. Pero es peligroso y terrible para el Estado y Gobierno que oprime y mata de hambre al pueblo Araucano.


Manifestación en Santiago de Chile para reclamar
la libertad de los presos políticos mapuches.
(Fuente: Prensa Indígena, México)

Y yo te digo, querido poeta Cayupán, que me siento orgulloso de ustedes por ocasionar “un problema de seguridad” a los opresores de nuestro heroico pueblo hermano.

Pero no están solos. Así nos pongan fronteras y controles y en los medios de TV, radio y prensa y no sepamos nada de ustedes, y ustedes no sepan nada de nuestras luchas; algo se les filtra cuando nos llaman “terroristas”, “narcoterroristas” u otras palabras que se inventan para insultar nuestras luchas. Ustedes NO ESTÁN SOLOS.

Mira, mi querido poeta Cayupán, hermano Mapuche de la Araucanía. Acá siempre hemos luchado contra el opresor. Desde 1532, a hoy, 19 de enero de 2014, SIEMPRE HEMOS LUCHADO Y NUNCA NOS HEMOS RENDIDO. Y TE PROMETO: NUNCA NOS RENDIREMOS.

Manko Inca luchó 74 años, luego de la llegada de Pizarro y asesinato por estrangulación del Inca Atawallpa, luego que pagara rescate de cuartos de oro y plata. Y Manko Inka nunca fue vencido.


Las fuerzas de Manko Inca enfrentadas a los conquistadores 
españoles durante el sitio del Cusco (1536-1537), según
un 
grabado de la época.

Ya debes conocer sobre la lucha continental de Túpac Amaru II y su hermosa esposa la gran comandante de lucha armada doña Micaela Bastidas Puyucahua –mi paisana abanquina.

Después que botamos a los españoles, lamentablemente con San Martín y Bolívar, con quienes luchamos y dimos nuestra sangre por miles –carne de indio no vale nada, decían, solo para dar de comer a los perros– vino el domino franco-inglés, de 1821 a 1919, y seguimos peleando.

Cayó el dominio mundial de los de Inglaterra, y luego de la segunda guerra mundial, se metieron los norteamericanos acá, a Perú; y hasta ahora siguen matándonos, porque no nos rendimos ni nos rendiremos.

Ni nunca nos engañarán con fronteras, y patria y banderas, que la patria y bandera, acá lo sabemos, es la sangre y vida de nuestros hermanos, y la sangre y la vida no, NO TIENEN FRONTERAS.

Y te digo, mi apreciado Poeta del Mundo Cayupán, que la lucha del pueblo peruano sigue hasta hoy día, y que esa lucha es la de todos los oprimidos de América del sur. Siete regiones del Perú hoy están en Estado de Emergencia, y no es por nada.

Mira nomás, hoy domingo, en el periódico peruano La República, página 14, sección País / Política (antes lo ponían en la sección policial, nomás), sale la noticia titulada: “Sicarios al servicio del narcotráfico siembran terror en el Alto Amazonas”, y subtitulan: “Mafias al descubierto: agentes de Inteligencia PNP (es decir: Policía Nacional del Perú) afirman que obligan a jóvenes a dedicarse al cultivo de la coca”. “El jueves –es decir, hace tres días– 40 mafiosos se enfrentaron a la policía y secuestraron a un agente”.


Indígenas peruanos en actitud de defensa durante el Estado 
de Emergencia decretado contra ellos.
(Fuente: Desde abajo, Bogotá).

Ya te dije: cuando dicen narcotraficantes, narcoterroristas, etc., acá hay que parar la oreja. Allá el Piñera también le dice el mismo libreto: “El terrorismo y la delincuencia no van a prevalecer en la Araucanía”.

Bueno, acá, en esta nota periodística llaman “Sicarios del narcotráfico”. Ojo. El Perú es el primer productor de coca (nuestra HOJA SAGRADA) en el mundo, INSUMO PARA LA COCAÍNA, Y ESE ES UN SERIO PROBLEMA ECONÓMICO PARA EL PERÚ.

Pero hemos aprendido a leer entre líneas. La noticia de La República habla de: “sembrando terror” en el distrito de Santa Cruz en el Alto Amazonas – Loreto, “episodios violentos, registrados el jueves, hombres fuertemente armados abrieron fuego contra un grupo de la DIRANDRO” [2], “los mafiosos retuvieron por casi 10 horas al suboficial PNP Ronald Ríos Romero”. “Pobladores del Valle de Shishinahua y parte del caserío de Santa Gema (dicen gentes) están llegando de otros lugares, vemos que hay mucha gente extraña”.

Que la “DIRANDRO se ha enfocado en frenar a los narcotraficantes, cuya violencia podría ahuyentar a inversionistas y turistas”; que “operaciones policiales y militares son, hasta ahora, infructuosas para acabar con los narcos”; que solo en la cabeza del distrito de Santa Cruz “habría unos 40 sicarios a órdenes del narcotráfico”; que “la población de Santa Cruz, por intermedio de su gobernador, actuaron en forma muy rápida y con su desprendimiento y apoyo, más los refuerzo de la Marina de Guerra (el subrayado lo hago yo) se pudo rescatar al efectivo”. Y que en la zona del valle donde están los poblados de Alianza, Pampa Hermosa y el valle de Paranapura, “en ese valle, muchos indígenas Shawi han sido influenciados por los narcotraficantes”.


 Imagen de la violencia policial contra los indígenas en el norte 
de Perú durante un enfrentamiento que produjo 30 muertos 
y 113 heridos en abril de 2009.
(Fuente: El Universal)

Hasta aquí toda la información dice eso y bien podría ser verdad que se trate de traficantes de cocaína enfrentados contra los “custodios del orden” en Perú.

Pero, mi querido poeta Cayupán. Se les escapa la paloma. Sin querer ellos mismos te dan la información para aclarar las cosas. Dicen: “reconoció el general Vicente Romero, Jefe de la DIRANDRO –reconoció entre otras cosas– que la región Loreto puede convertirse en el nuevo VRAEM”.

Y ¿qué es el VRAEM, mi querido Cayupán? Es una zona de ceja de selva boscosa que antes se llamaba VRAE: Valle de los ríos Apurímac y Ene, que tiene la particularidad de estar enclavado en la zona donde se encuentran las siguientes regiones del Perú: Apurímac, Ayacucho, Junín y Cusco. No es una zona cualquiera. Cito: “La semana pasada hubo dos enfrentamientos armados de unidades militares con los senderistas del VRAE. El primero fue cerca de Rondayacu, en la provincia de Jauja. El segundo cerca a un caserío llamado San Isidro, en la selva alta de Tayacaja”. Es cita de un antiguo artículo aparecido en IDL-Reporteros, artículo del estudioso del fenómeno de la guerra popular en el Perú, periodista Gustavo Gorriti.

Ya todos sabemos que el llamado SENDERO LUNINOSO o SENDERISTAS es el Partido Comunista del Perú, en guerra bélica desde 1980.

Bien. Hace unos años, las fuerzas armadas peruanas y policiales, dirigidas directamente por los Estados Unidos, es decir, con personal norteamericano a la cabeza, decidieron aniquilar esa zona y finalizar la guerra en Perú. (Cada cierto tiempo deciden finalizar esa guerra y cada cierto tiempo dicen que la finalizaron, pero ya van para 34 años que la siguen finalizando.) Y entraron al valle con todo. Hay que puntualizar que en esa zona está Vizcatán, “El Faro”, según la terminología de los guerrilleros del PCP.


Un comando de Sendero Luminoso en las calles de Ayacucho.

(Foto © Gervasio Sánchez)
Entraron. Y ¿qué hicieron los maoístas? Aplicaron lo que ellos llaman CONTRACERCO. Salto de la pulga. Me atacan. Salto y voy a las espaldas de los que me atacan. Y expandieron su radio de acción hasta la zona de Huancayo en Junín, en el valle del Mantaro. A las fuerzas armadas y policiales y agencias de inteligencia del Perú no les quedó otra que agregarle la M de Mantaro, y ahora esa zona se conoce como el VRAEM.

Y ahora, un general del Perú, Vicente Romero, nos dice por el periódico que la zona de Loreto “puede convertirse en el nuevo VRAEM”. Y Loreto es gigante, mi querido Cayupán.

Y ¿para qué te cuento todo esto, mi muy apreciado poeta Araucano?: para decirte que NO ESTÁN SOLOS. Y QUE ESTA LUCHA DE LOS OPRIMIDOS NO VIENE DE AYER. Y QUE LA LUCHA ES CONTINENTAL, EN EL PATIO TRASERO DE LOS NORTEAMERICANOS QUE ES AMÉRICA DEL SUR ENTERITA.

Como parte de la información del periódico, al costado de una foto ponen este título: OCULTAN ARMAS, DROGA Y DINERO EN ‘HUACAS’: “se trata de una especie de búnker subterráneo”… que “les permite ocultar droga, armas de fuego, equipos de comunicación y sacos con dinero… Excavan grandes espacios y construyen pequeños túneles […], luego con mucho cuidado cubren el espacio con compuertas que luego son cubiertas con tierra y la propia vegetación de la zona, dándole un aspecto totalmente natural”.

Y yo me pongo a pensar con sorpresa: ESTOS MAOÍSTAS EN LUCHA ARMADA APRENDIERON BIEN LAS COSAS DE LAS LUCHAS DEL VICTORIOSO PUEBLO DE VIETNAM.

Paro aquí, mi querido Mapuche. Ya es 11h27pm. Tú sabes que trabajo de noche. No debo llegar tarde, porque si no me despiden y entonces, qué como y qué come mi familia.

Un abrazo a la distancia. Si puedes, muéstrales mi carta a otros Mapuches, para que sepan que no están solos. Ojalá no se pierda esta carta.

Mi madre y mis hijos te envían saludos. Mi esposa, cómo no.

Un fuerte abrazo.

Feliciano.

PS. Con el Poeta del Mundo Luis Arias Manzo, a quien de cariño yo le llamo el Kirguise, te envío esta cartita, para que no se pierda. Sabrás disculpar las fallas en la escritura. Feli.

Lima, 19 de enero de 2014.



La bandera mapuche, creada por Jorke Weke en 1992, con
la representación de los elementos simbólicos que la componen.

(Fuente: Fiestoforo)


[1] Cristian Cayupan Mora, poeta del mundo: http://poetasdelmundo.com/detalle-poetas.php?id=7246

[2] DIRANDRO es la sigla de la Dirección Ejecutiva Antidrogas de la Policía Nacional del Perú.


El texto de esta carta ha sido divulgado por la organización Poetas del Mundo en la última edición de su boletín en línea El Manifiesto. Para completar esta información, el transeúnte recomienda la lectura del artículo “Chile: mapuches, ¿los nuevos terroristas?” en Globedia.